Columnas de Opinión

Presupuesto para la educación superior técnico-profesional. El Mercurio. 01 de diciembre 2016

Tras una intensa negociación entre el Gobierno y miembros de todos los sectores políticos, el presupuesto de educación superior fue aprobado en el Congreso tras dos meses de compleja discusión. Como Consejo de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica Acreditados -Vertebral-, valoramos este acuerdo y agradecemos a los parlamentarios que han hecho posible dos hitos importantes para nuestro sector.

Hito 1: Desde el año 2014 hemos insistido en que hay dos criterios que son importantes a la hora de diseñar los mecanismos de financiamiento: la calidad de las instituciones (medida a través de la acreditación) y la vulnerabilidad socioeconómica de los estudiantes. El fallo del Tribunal Constitucional del año 2015 refrendó que no cabe exigir a los estudiantes otros requisitos ajenos a su condición personal y académica, lo que resulta contrario al principio de igualdad ante la ley. Con ello se estableció un marco para futuras políticas de beneficios estudiantiles. Las glosas modificadas postacuerdo muestran que en el sistema de becas, tanto de universidades como de institutos profesionales (IP) y centros de formación técnica (CFT), han avanzado hacia la equidad en la entrega de estos beneficios.

Hito 2: Otro aspecto importante dice referencia a un cambio positivo respecto de la discriminación histórica en términos de financiamiento, que afecta desde hace décadas a la educación superior técnico-profesional (ESTP). Como Vertebral, nos hemos propuesto visibilizar al medio millón de estudiantes que eligen las carreras técnicas profesionales y que, muy frecuentemente, son invisibles en nuestro sistema económico y político. Aparentemente, esta invisibilidad ha comenzado a revertirse a nivel legislativo. En efecto, el año 2014, el presupuesto para la ESTP contemplaba cerca de $100 mil millones, y para 2017 se contará con $305 mil millones, dirigidos a financiar la gratuidad y las becas de estudiantes, casi triplicando los recursos en los últimos dos años.

No obstante, hay importantes temas que quedan pendientes y que hacen todavía manifiesta la discriminación al sector técnico-profesional respecto del universitario. Dos ejemplos: se establece un límite al crecimiento de la matrícula del 2,7% solo para IP y CFT, restricción que no se aplica respecto de las universidades, lo que claramente no se condice con las necesidades del país en términos de productividad. Igual ocurre con la Beca Nuevo Milenio (para alumnos de IP y CFT), que aún no cubre siquiera el arancel de referencia determinado por el propio Estado, como sí lo hace la Beca Bicentenario destinada a las universidades y que cubre al sexto y séptimo decil.

Con todo, creemos que se han dado algunos pasos en el sentido correcto, con el potencial beneficio para los estudiantes de instituciones acreditadas pertenecientes al quinto decil, que en el sector técnico-profesional alcanzan aproximadamente a los 250 mil. En definitiva, los grandes beneficiados por este acuerdo.

Patricia Noda V. Secretaria ejecutiva Vertebral

Columna publicada por el Mercurio:

http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-12-01&dtB=02-12-2016%200:00:00&PaginaId=2&bodyid=1

You Might Also Like