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Educación técnico – profesional: su importancia para el desarrollo del país. 27 de febrero 2017. La Tercera

Desde el sector público y la industria han reiterado el rol clave de esta oferta educativa para mejorar la empleabilidad de jóvenes y adultos, así como para satisfacer la necesidad de capital humano calificado de los principales sectores productivos. Becas y beneficios, como el ingreso a la gratuidad de estos planteles, confirman su aporte al país.
En reiteradas ocasiones y desde distintos ámbitos se ha recordado lo oportuno de la formación técnico profesional para que Chile crezca y las nuevas generaciones tengan mayor competitividad en el mercado laboral. Datos de organismos como la Sofofa, que advirtió el déficit de unos 600 mil técnicos profesionales en Chile, confirman esta necesidad formativa en educación superior.

Desde el gobierno lo tienen claro y han avanzado a través de distintas acciones, como la creación el año pasado de 15 Centros de Formación Técnica Estatales, uno por cada región del país y que se implementarán gradualmente, partiendo con tos del Maule y La Araucanía. “El diseño y la gestión de estos centros considera a trabajadores, empresarios, académicos y autoridades locales, que participan en mesas de trabajo por zona, para sacar adelante esta medida y que estos establecimientos puedan responder a las necesidades de cada territorio y contribuir a su desarrollo”, comentan desde el Ministerio de Educación. A eso se suma el Consejo Asesor de Formación Técnico-Profesional, en el que intervienen los ministerios de Educación, Trabajo, Economía, Hacienda; junto con Corfo, instituciones educativas, gremios empresariales y de trabajadores, y expertos en el área. Este comité generará una Estrategia Nacional para el sector durante el período 2017 — 2022.

Gratuidad y becas

Respecto de los estudiantes de estas carreras, una esperada noticia llegó en diciembre pasado, cuando fue ratificada la extensión de la gratuidad en educación superior para los alumnos de IP y CFT, siempre que estos planteles cuenten con al menos 4 años de acreditación al 23 de diciembre de 2016 y estén constituidos como personas jurídicas sin fines de lucro. Desde Vertebral, el consejo que agrupa a los IP y CFT acreditados del país, valoran la inclusión de estos establecimientos en la gratuidad, aunque esperan un mayor alcance de la medida. “Es muy valorada porque otorga por primera vez un trato igualitario con estudiantes universitarios. No obstante, es una política que es necesario revisar en cuanto a su ejecución y en los pasos siguientes en su diseño porque deja fuera a un importante número de instituciones y sus correspondientes estudiantes. En efecto, 12 instituciones accederán a la gratuidad, lo que representa solo el 36% de las instituciones acreditadas y un poco más del 20% del total de los alumnos en IP y CFT”, dice Patricia Noda, directora ejecutiva de Vertebral.

Así también, existen otros beneficios estatales para el financiamiento de carreras técnico-profesionales. Más de una decena de becas disponen los alumnos de estos establecimientos, entre ellas la Beca Nuevo Milenio y Beca Excelencia Técnica. Esta última beneficia a tos mejores egresados de Enseñanza Media entre 2013 y 2016 y cubre hasta $900 mil del arancel anual de una carrera técnica, o una profesional impartida en un IP.

Aporte al país

Los alumnos de estos planteles son relevantes para el crecimiento del país, no solo porque son técnicos y profesionales calificados para las necesidades de la industria, sino porque representan una proporción relevante del total de estudiantes de educación superior en Chile. Así lo destaca Patricia Noda: “La Educación Superior Técnico Profesional resulta esencial para el desarrollo del país, puesto que en centros de formación técnica e institutos profesionales se forman cerca de la mitad de los estudiantes de la educación superior en Chile”. Vertebral y sus asociados elaboran distintas estrategias para entregar una oferta académica competitiva para los jóvenes y que responda a los requerimientos de los sectores productivos. “Nuestro consejo dispone de estrategias que apuntan a la misma dirección: impartir carreras que tengan una alta pertinencia a las demandas de los jóvenes y también a las necesidades que requiere el país. Y para ello, existe un permanente diálogo con el sector productivo para lograr una cada vez mayor eficacia en la oferta académica de cada institución”, indica Patricia Noda.

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