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Una puerta al desarrollo personal y del país

Carreras cortas, programas flexibles y más económicos es la oferta de la educación superior técnico-profesional, que poco a poco ha comenzado a cautivar a miles de estudiantes en nuestro país, que ven en ella la posibilidad de un próximo ingreso al mundo laboral.

En efecto, según cifras de Vertebral —que es el Consejo de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica Acreditados—, se ha registrado un incremento sostenido en la matrícula de alumnos en estos centros de estudios, superando el medio millón en 2017.

En la misma línea, datos del INE indican que más de un millón de estudiantes han obtenido su título en este tipo de educación, mientras que el último informe de la OCDE revela que la educación terciaria —como también se le conoce— tiene un mayor índice de retomo o salario al compararlo con quien no ha accedido a preparación superior.

Es que la educación técnico-profesional no solo significa un mayor nivel de conocimientos para quien la cursa, sino que también es la instancia en la cual —explica la secretaria ejecutiva de Formación Técnico-Profesional del Ministerio de Educación, Marcela Arellano— “el mundo educativo y del trabajo dialogan y se articulan para avanzar hacia políticas que promuevan el desarrollo social, económico y la sustentabilidad”.

“Esto implica contribuir a que las personas ingresen a trabajar más capacitadas y que, a través de la Formación Técnica, puedan generar más innovación y transferencia tecnológica. Satisfacer las demandas sociales y productivas, sobre la base de una educación técnico-profesional potente y de calidad, como dice la Presidenta Michelle Bachelet, requiere de “un diálogo con el sector privado sin el cual no podemos aspirar al desarrollo integral que Chile requiere” y eso estamos impulsando: una articulación entre el mundo público y privado, que dé herramientas a jóvenes y adultos para enfrentar nuevos escenarios laborales, mucho más dinámicos y cambiantes que hace algunos años”, sentencia.

El análisis es compartido por Juan Pablo Guzmán, presidente de Vertebral, quien asegura que la formación técnico-profesional es base para potenciar la competitividad y el desarrollo social del país, además de tener un rol clave en ámbitos como la innovación y la producción.

En esta línea, Cristóbal Silva, rector de Esucomex, señala que este tipo de educación proporciona capital humano calificado al mundo laboral, lo que no solo constituye “una oportunidad de progresar en el contexto económico y familiar, a través de la incorporación eficiente al mercado laboral”, sino también contribuye a “la productividad y competitividad de la empresa nacional”

Otro punto aporta Ricardo Paredes, rector de Duoc UC, al señalar que “la Educación Superior Técnico Profesional (ESTP) permite formar a técnicos y profesionales que se complementan, que aumentan la productividad de universitarios y trabajadores menos calificados, así como también posibilita la obtención de competencias de una forma práctica, que es más cómoda, más entretenida, que el proceso de aprendizaje universitario”.

“Y más relevante, este tipo de educación es clave, porque en Chile falta un segmento de técnicos y profesionales que el sector universitario no provee”, sentencia.

De hecho, asociaciones gremiales como Sofofa han señalado que en nuestro país hay un déficit que fluctúa entre los 600.000 y 700.000 técnicos.

Ventajas

Los altos niveles de empleabilidad es uno de los beneficios de la educación técnico-profesional, aspecto que Vertebral quiere visibilizar en la sociedad, tema no menor si se considera el contexto
económico que vive el país.

Es que, tal como señala la secretaria ejecutiva de Formación Técnico-Profesional del Ministerio de Educación, “la educación es el factor que nos permite mejorar nuestra calidad de vida, progresar y alcanzar el desarrollo”

“Tenemos que transmitir el hecho de que la formación es un inicio para la movilidad social, una forma de ingresar al mundo laboral, ya que se puede continuar estudiando, perfeccionándose”, asevera Juan Pablo Guzmán.

En esta dirección, Gonzalo Vargas, rector de Macao, asevera que en la decisión de cursar una carrera técnico-profesional también influyen las remuneraciones, que han tenido un alza importante en los últimos 10 años, en especial en áreas como la tecnología.

De hecho, lnacap -explica su rector- “está permanentemente relacionándose con los sectores productivos, empresas y gremios, identificando áreas con mayor demanda y lo que se proyecta a mediano plazo”.

Según Silva para incentivar a los jóvenes a ingresar a la educación técnica es necesario mejorar las oportunidades de acceso, ya que hay una proporción importante de personas que no tienen los recursos para financiar los estudios. Una solución serían las becas proporcionales que tengan el costo real de las carreras. Actualmente, las becas obligan a los estudiantes a pagar una diferencia y solo algunos pueden acceder a la gratuidad.

Fuente: Diario La Segunda
Link: http://impresa.lasegunda.com/2017/11/24/B/JM39ECJ5

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