Columna Vertebral

Desde hace cinco años que la Educación Superior Técnico Profesional ha experimentado un fuerte crecimiento en nuestro país. La matrícula de los alumnos nuevos en Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica asciende ya a un 56 %, versus un 44 % de las universidades. Y si hablamos de la matrícula total, los IP y los CFT cubren un 44% del total, lo que se traduce en alrededor de 520..000 alumnos en el sistema. Estas cifras no hacen más que confirmar la relevancia de este sector en la educación chilena y la necesidad de contar con Vertebral, el Consejo de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica Acreditados, una asociación que vela por la calidad de la educación superior técnico profesional chilena.

Para tender hacia este objetivo sabemos que hay temas pendientes que debemos abordar. Al respecto, estamos dispuestos y decididos a colaborar con el desarrollo de las políticas públicas tendientes a estimular al ESTP; a generar coordinaciones interministeriales con sectores productivos que definan los requerimientos de cada industria; a velar por la equidad en las becas, beneficios y programas diseñados para estimular a los jóvenes a estudiar carreras que les permitan una rápida y segura empleabilidad; a cautelar la calidad de la educación que se imparte y la nitidez de sus sistemas de acreditación. Estamos preparados y dispuestos también para encauzar la oferta educativa de nuestros socios hacia aquellos ámbitos productivos en que el Estado busca enfocar nuestra competitividad como nación.

Estudios de la Sociedad de Fomento Fabril han estimado en 600 mil el déficit de técnicos profesionales, lo que demuestra el rol clave del sector, tanto para el desarrollo social como para la innovación y producción del país. Es urgente posicionar la Educación Superior Técnico Profesional como un componente fundamental para el desarrollo económico de Chile, especialmente si consideramos que la oferta académica es flexible, dinámica y acorde con las necesidades reales de los sectores productivos y a los cambios del mercado.

Asimismo, las dificultades que enfrenta la ESTP tienen una repercusión inmediata para el desarrollo social del país: a la hora de mirar la composición social de nuestros matriculados, el 65% de los alumnos de la ESTP provienen de los dos menores quintiles de ingresos y que el 71% de ellos son primera generación en acceder a la Educación Superior. Si pensamos que nuestras casas de estudio tienen una amplia presencia regional; que la accesibilidad a las carreras es radicalmente superior a las de las Universidades; en las posibilidades de compatibilizar estudio y trabajo; en los menores aranceles y en la alta empleabilidad que permite por su estrecho vínculo con el sector productivo, entre otras cosas, una rápida recuperación de la inversión educativa, la ESTP opera como una importante palanca de movilidad social, convirtiéndose en una poderosa herramienta que permite igualdad de oportunidades y desarrollo para todos los estudiantes de Chile.

Nuestra convicción es que la educación técnico profesional es un elemento de profunda relevancia para el desarrollo del capital humano nuestro país, por lo que asumimos su impulso y difusión como un compromiso Vertebral para Chile.