Remarcan que la propuesta no tiene una mirada futura, por no incluir la educación a distancia; que estarán entre los más perjudicados por depender de los aranceles, y que debiera separarse la condonación de las deudas del nuevo modelo de financiamiento.
En las últimas semanas, el Ministerio de Educación (Mineduc) ha dado señales sobre estar considerando parte de las propuestas que rectores de universidades y especialistas han hecho al proyecto de Financiamiento para la Educación Superior (FES). Esto, en su anhelo de que la iniciativa avance en su tramitación legislativa en el Senado, y así poder cumplir con su promesa de condonar —al menos de manera parcial— parte de la deudas educativas, encabezadas por el Crédito con Aval del Estado (CAE).
Primero fue el ministro Nicolás Cataldo (PC), quien aseguró que se incorporará una forma de copago, distinta a la restricción que la propuesta original establece en los deciles 7, 8 y 9. Luego, el subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana (FA), adelantó que se fijará un tope máximo de pago para los beneficiarios, para que no haya quienes deban retribuir hasta 3,5 veces el costo de su carrera.
Sin embargo, estos ajustes siguen pareciendo ‘insuficientes’, tanto para las universidades como para el sector técnico-profesional, en donde insisten en que no fueron considerados en el debate, sobre todo luego de no haber sido invitados al seminario sobre el FES que organizó el Senado la primera semana de noviembre.
‘Pensando en el pasado’
Sergio Morales, rector del CFT San Agustín y presidente de Vertebral, que agrupa a 23 IP y CFT acreditados, apunta a que la propuesta de ley y las indicaciones que presentó el Mineduc en la Cámara de Diputados no responden a las necesidades de los estudiantes técnico-profesionales, por lo que el proyecto sería ‘inviable’ a largo plazo.
‘Estamos eliminando el CAE, pero la pregunta es si esta estructura de financiamiento es para pagar lo del pasado, o si debemos financiar el futuro de Chile’, cuestiona el académico, quien dice que el debate ‘debiera ser lo que deben aprender nuestros estudiantes, cuáles son sus costos y cuál es la transferencia de recursos, pero eso no está en la discusión’.
También hace hincapié en que ‘el mundo online no está en esta discusión, y ese es el futuro. Por lo tanto, cuando no se está incorporando a 180 mil alumnos que están en la educación a distancia, no estamos pensando en el Chile del futuro, estamos pensando en el pasado’.
Loreto Ferrari, rectora AIEP y vicepresidenta de Vertebral, apunta que ‘en las últimas semanas se han ido develando ciertos aspectos del proyecto que son tremendamente nocivos para la economía nacional, y que también son complejos desde la perspectiva de los estudiantes (…). Daña a los alumnos, a las instituciones, y finalmente al fisco, porque hay una incerteza enorme de que sea tan inocuo como lo plantea el ministerio’.
Insisten con segmentar el proyecto
Entre los diálogos, las autoridades de las instituciones técnico-profesionales repiten una idea que suena desde que se presentó la propuesta: separar el fin del CAE del nuevo modelo de financiamiento, para así atender la necesidad de terminar con el crédito —sobre el cual se coincide es el problema más urgente—, sin tener que definir un nuevo modelo de financiamiento sobre la marcha.
La rectora Ferrari plantea que ‘creo que unir el tema de cómo manejamos estas situaciones que ha producido el CAE con la nueva forma de financiamiento es una forma de arrastrarnos a probar la nueva forma de financiamiento’.
En ese sentido, critica que ‘lo que están planteando es una forma de financiamiento que no existe en ninguna parte del mundo. Los expertos que han traído de otros países han mencionado en alguna oportunidad que esto va a ser un experimento importante para ver cómo se comporta esto. Yo creo que en este país no estamos para experimentos, con la situación fiscal que tenemos, y creo que hay soluciones bastante más pragmáticas y asequibles’.
También el rector Morales afirma que ‘hay que abordar el problema, que es el CAE, y después reflexionar adecuadamente cuál es el financiamiento futuro. Podría ser una separación la que nos permita el tiempo de entender cuál es el verdadero financiamiento’.
Coincide el rector del IP y CFT Santo Tomás, Juan Pablo Guzmán, quien considera que segmentar el proyecto ‘puede ser una forma práctica de ir disminuyendo la complejidad del mismo, y por lo mismo, canalizar cada una de las discusiones’.
‘Sentarnos y pensar esto de nuevo’
Guzmán cuestiona que ‘nos estamos encontrando con sorpresas, y eso es el resultado de una falta de análisis inicial, donde falta una construcción con una visión sistémica del problema’, junto con que ‘la complejidad del sistema y las implicancias que tienen cada una de sus partes son de tal magnitud que no se puede ver esto a la rápida’.
‘Que no haya sido considerada la educación TP, teniendo representación adecuada, es muy sintomático de lo parcial y débil de la reflexión que se está teniendo para este tema que es tan importante’, puntualiza.
La rectora Ferrari agrega que ‘esto ha avanzado con un nivel de incertidumbre importante, donde se han planteado, desde todos los puntos de vista, serias dudas de la factibilidad y conveniencia de este proyecto. Y lo que siento es que ponerle parches a algo que sabemos que tiene tantos flancos abiertos, a veces, nos hace preguntarnos si no sería bueno sentarnos y pensar esto de nuevo’.
El rector de Inacap, Lucas Palacios, plantea que el FES es una fracción del financiamiento de la educación superior, por lo que ‘es importante analizar el panorama completo, incluyendo los aranceles por gratuidad, los aportes fiscales directos y las becas ministeriales, entre otros. Solo de esa forma se puede hacer un análisis completo’.
Junto con ello, ‘enfatiza en que, para que la política pública sea sostenible en el tiempo, es muy importante observar que los incentivos estén bien alineados’.
Fuente: El Mercurio