Por Sergio Morales, presidente del Consejo de Rectores Vertebral
El proyecto de Financiamiento para la Educación Superior (FES) representa una oportunidad para aliviar la carga financiera de miles de estudiantes y sus familias. No obstante, desde la experiencia de los institutos profesionales y centros de formación técnica que integran Vertebral, advertimos que su diseño actual afectará a la educación superior técnico-profesional si no se incorporan urgentes modificaciones en una serie de puntos que, dado el avance del proceso legislativo y el nivel de la discusión, parecieran difíciles de alcanzar.
Nuestro primer reparo es que el nuevo esquema concentra el financiamiento en aranceles regulados y en un mecanismo de retribución contingente al ingreso de carácter impositivo que no refleja la heterogeneidad de costos entre carreras, restringiendo además el copago. La educación TP requiere inversiones en laboratorios, talleres, vinculación con el medio, innovación e investigación que no se consideran adecuadamente en la propuesta del Mineduc. Si no se reconoce esa diferencia, la consecuencia será una reducción de recursos por alumno y una caída en la calidad formativa.
En segundo lugar, el proyecto actual excluye modalidades y estudiantes vulnerables, entre ellos, el 14% de los estudiantes totales del sistema que cursan programas online, los de zonas alejadas de los centros urbanos y beneficiarios de becas que desaparecerían con el FES. Esa exclusión afectará la inclusión del sistema y la posibilidad de continuidad educativa para quienes estudian desde regiones o en modalidades flexibles, cada vez con mayor demanda.
El tercer punto a remarcar es la ausencia de reglas de transición y mecanismos compensatorios. La prohibición de prepago, reducción del copago y los nuevos regímenes de retribución crean incertidumbre para instituciones que ya operan con márgenes acotados. Sin fondos públicos adicionales, fórmulas de ajuste por complejidad y periodos de adaptación, el riesgo latente es la reducción de vacantes, el cierre de programas y la pérdida de trayectorias formativas para miles de jóvenes.
Desde Vertebral no rechazamos la motivación social del FES, pero exigimos que se concrete con calidad técnica y equidad. Para ello, junto con las recomendaciones que hemos presentado a las autoridades del Mineduc y a los parlamentarios, proponemos incorporar en el análisis integral del sistema de financiamiento a las instituciones TP, considerando evidencia sobre los efectos en vacantes, calidad y empleabilidad, junto con la inclusión en el instrumento de financiamiento de todos los alumnos que, si su situación lo amerita, requieran de apoyo para cursar sus estudios en cualquier modalidad y considerando una justa retribución. Estas son garantías mínimas para que la inversión pública tenga impacto real.
Chile necesita técnicos y profesionales formados con calidad para impulsar la productividad regional, la innovación y el desarrollo nacional. Una política pública responsable debe combinar justicia social con sostenibilidad institucional. Hacemos un llamado respetuoso pero enérgico a las autoridades: perfeccionar el FES y el sistema de financiamiento en su conjunto para que protejan la calidad, la diversidad y la equidad del sistema de educación superior. Solo así aseguraremos que la promesa de acceso sin deuda vaya acompañada de oportunidades reales e instituciones fortalecidas para el futuro.
Fuente: El Mercurio