La iniciativa busca abrir nuevas oportunidades de especialización a estos egresados. Aunque el sector valora el avance, también se cuestiona que se financie mediante la reasignación de recursos, en medio de los recortes al presupuesto del área.
El Ministerio de Ciencia destinará por primera vez cerca de $2 mil millones para financiar becas de magíster destinadas a titulados de institutos profesionales (IP).
La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, dijo a El Mercurio que «con los $2 mil millones comprometidos estimamos beneficiar a cerca de 300 personas, que concursarán en 2027 y comenzarán sus estudios en 2028. Este monto financia el primer año del programa, y el segundo año se cubrirá con recursos del presupuesto 2028».
Además, aclaró que estas becas tendrán diferencias en relación con las que tradicionalmente se otorgaban a los egresados de universidades. «No se va a exigir que el postulante sea recién titulado como en las otras becas. Si alguien se tituló hace diez años y desde entonces ha trabajado en un área donde adquirió experiencia relevante, esa trayectoria se va a considerar».
El anuncio surgió tras la presentación del Proyecto de Presupuesto 2027, que ha estado marcado por la polémica tras un recorte de recursos en el citado ministerio que, según la Academia de Ciencias, sería cercano al 10% nominal comparado con el presupuesto aprobado el año pasado.
Las becas se otorgarán a titulados de carreras profesionales de IP. «A diferencia de los programas de formación técnica que duran dos años, las carreras profesionales (de IP) tienen una duración de cuatro años y tienen un nivel de formación más robusta como, por ejemplo, una ingeniería», dice Lucas Palacios, rector de Inacap, una de las instituciones cuyos egresados podrán optar al beneficio.
Aunque muchas veces ese período de estudio puede ser menor, al ser reconocido y homologado el conocimiento de estudiantes provenientes de liceos técnico-profesionales «o cuando la institución es capaz, a través de una prueba específica, de reconocer aprendizajes previos que tiene una persona producto de su carrera laboral», dice Palacios.
Carreras flexibles
«El ministerio está dando un paso adelante para modernizar carreras más flexibles y ascendentes, ya sea que provengan del mundo técnico-profesional como del universitario», enfatiza Palacios.
«Lo que se busca es que se vaya alternando entre programas de formación, trabajo y aprendizaje a lo largo de la vida», añade.
Sobre cuál es el perfil de quienes pueden optar a estas becas, la ministra Lincolao explica que «un ingeniero informático que salió hace 15 años con una de estas nuevas becas podría especializarse para trabajar con IA, el metaverso o datos en la nube, por ejemplo».
«No queremos competir con las universidades, sino abrir la discusión sobre una ruta en que el Estado invierta para el desarrollo de capacidades en innovación, en investigación aplicada, en transferencia tecnológica y la vinculación real del mundo educativo con los sectores productivos», dice Juan Claudio Escobar, director ejecutivo del Consejo de Rectores Vertebral.
Para él, el sistema educativo chileno está dando señales de cambio: «Es la primera vez que la matrícula de la educación técnico-profesional supera a la universitaria. Y es el primer año en que la matrícula a distancia superó a la vespertina», cuenta Escobar.
En Chile, «ya estamos llegando a casi el 18% de los estudiantes en el sistema de educación superior que tiene más de 40 años», añade.
Palacios dice que, en general, el perfil del estudiante técnico-profesional es distinto al universitario. «Más de la mitad trabaja y estudia al mismo tiempo, además alterna trabajo con formación académica a lo largo de su vida», dice.
«Favorecer con una beca a personas que están construyendo su trayectoria formativa, me parece que es una muy buena noticia porque avanza directamente en el sentido en el que lo han hecho países desarrollados al dar un mayor nivel de flexibilidad a los programas de estudio y de formación a lo largo de la vida», añade.
Escobar entrega ejemplos a nivel mundial que van por esa senda. «En Finlandia, por ejemplo, un estudiante ingresa a una institución técnica y puede dar un salto a una licenciatura y pasar a un magíster aplicado. Así, se tiende un puente para que vaya a la universidad, a pesar de que no fue su primera decisión».
También menciona sistemas educativos que se entrelazan muy bien con el sector productivo, como el de Singapur, Canadá o Australia.
En tanto, la ministra Lincolao entrega otro ejemplo: «Suiza permite que los titulados de sus universidades de ciencias aplicadas continúen hacia magísteres, y el sistema completo está diseñado para que la vía técnica no sea un camino sin salida. Suiza encabeza el Índice Global de Innovación desde hace más de una década».
«Desvestir un santo»
Desde la Fundación Nodo XXI explican que en el presupuesto 2027 las becas de posgrado nacionales y Becas Chile pierden en conjunto $4.708 millones.
Las nuevas becas para carreras profesionales de IP «no implican un aumento de presupuesto, sino que se destina parte de Becas Chile a este programa. Es decir, se desviste a un santo para vestir otro, y sin una estrategia clara», dice Carolina Gainza, directora de Fundación Nodo XXI y quien fuera subsecretaria de Ciencia.
Sergio Lavandero, presidente de la Academia de Ciencias, cree que «es una deducción correcta que, si se abren las becas a un segmento mayor de postulantes, en este caso provenientes de formación técnica, y se mantiene el número de becas asignadas, la competencia será más ardua».
Gainza explica que «la continuidad de estudios en posgrado de los estudiantes con títulos técnicos es un debate pendiente que tenemos como país».
Y añade: «Salvo algunas excepciones, por la estructura de títulos y grados, nuestro sistema educativo no ofrece continuidad de estudios a este enorme grupo de estudiantes y egresados».
Además, dice Gainza, el Ministerio de Ciencia «no ha planteado cómo otorgará los requisitos de magíster a estudiantes técnicos en la actual estructura normativa que tenemos», entre otros problemas.
La Ley General de Educación dice que para obtener el grado de magíster hay que «tener grado de licenciado» o un título profesional con un contenido y nivel equivalente.
«Este es un buen anuncio, pero aún faltan detalles que afinar», aclara Escobar.
«Vamos a priorizar programas en áreas con demanda laboral y potencial de innovación, donde la especialización fortalezca tanto la competitividad de los titulados como la del país», señaló Ximena Lincolao, ministra de Ciencia.
Fuente: El Mercurio.


























